Os presento una iniciativa interesante que viene desde Espacio Abisal, un lugar destinado para abrir nuevos caminos del arte. En esta ocasión se trata de un tradicional mercadillo en el que se podrá, como dice el lema, comprar, vender y cambiar diferentes objetos. Otra excusa como otra cualquiera para visitar la zona de Bilbao La Vieja y visitar los muchos establecimientos agrupados en la Asociación Dos de Mayo.
Aquí tenéis MARISA, el último corto de Nacho Vigalondo. Generalmente no es tipo que me emocione especialmente lo que hace, aunque alguna cosa sí me ha gustado. Y creo, sinceramente,que esto es lo más bonito, sugerente y creativo que ha hecho. Quizás es porque sintoniza con mis gustos y lo que yo entiendo por cine, pero de todas formas es un gran trabajo en pequeño formato. Que los disfruteis. Abrazos trufonianos. Jöel.
El periodista y escritor bilbaíno Alex Oviedo presenta a finales de abril su nueva novela. 'Las Hermanas Alba' está llena de incógnitas dentro de un mundo conocido como es el ámbito cultural del botxo. Alicientes no le faltan a este libro que uno ya tiene muchas ganas de comerse. No merece la pena perderse ni lapresentación porque lo que he escuchado por ahí, promete emociones fuertes. Un abrazo a Alex desde aquí y animar a todo el mundo a que compre la novela y que acuda a la presentación. Ya sabéis, el 20 de abril a las 19 horas en la casa del libro. Abrazos literarios.
Raquel y Mónica nos invitaron a Leyre y a mí a su piso recién alquilado. La cena había sido deliciosa. Una mesa agradable, una comida ligera, una conversación de idas y venidas, cuatro amigos con ganas de verse y Sinatra de fondo. Tras el postre, la charla pasó de las trivialidades al Trivial y de la mesa al salón. El enorme sofá color beige nos acogió con los brazos abiertos dispuesto a arropar la parte más interesante de la velada. Las partidas iban pasando y la conversación dejaba de ser trivial. Leyre, Raquel y yo manteníamos las formas. Raquel por su manera de ser, y Leyre y yo por ser los invitados en casa ajena. Sin embargo, Mónica se apoderó de la chaise longue y con una sensualidad que sólo aporta la naturalidad, se descalzó y acarició sus pies grandes y cuidados sobre la tapiceria del sofá al tiempo que los enterraba entre el vértice del respaldo y el asiento. A partir de ahí su comportamiento fue un recital de comodidad, sugerencia y mucho, mucho erotismo. A veces me sorprendía a mi mismo con los ojos clavados en sus dedos de los pies jugueteando con los flecos de una manta que se echó por el cuerpo en medio de la segunda partida de Trivial. No lo podía evitar, era un espéctaculo para los sentidos. Era la única de los cuatro que había trabajado y al día siguiente le tocaba madrugar. El cansancio se alió cn su naturalidad y ambos consiguieron que Mónica se acostará en el sofá mientras seguía los últimos coletazos de la conversación. La imagen era tierna, sensual y de una belleza tal que dejé de escuchar a mis tres amigas y sólo atendía a ese cuerpo largirucho y encogido que se iba durmiendo poco a poco. Sus gestos se convirtieron en un ballet generoso y sutil que despertó de un golpe, mi capacidad, anestesiada hasta entonces, de disfrutar de la belleza que surge a mí alrededor. Como por ejemplo, las piernas de mi amiga.
Pues eso. Que uno deja aparcado el blog durante un tiempo y cuando lo retoma, resulta que se ha quedado solo. Ni más ni menos. O lo han dejado solo, mejor dicho, recogiendo los añicos de su fatigado corazón. De ahí viene esta nueva sección. Reflejos de un single recién nombrado por sorpresa. Y la primera impresión en este dietario caótico y virtual sobre esta nueva realidad es positiva. El sábado fui al cine solo, solo, por primera vez y gracias a eso tuve la oportunidad de llorar frente a la pantalla después de varios años. La película empezaba a las 19:30. Uno aparca lejos y llega a la cola de la taquilla a falta de diez minutos y reconoce que es imposible que se siente a tiempo, incluso que ni se siente en una butaca. Hasta que aparece por entre la gente de la cola una pareja de señoras muy solícitas que ofrecen una entrada para la película en cuestión (al parecer se habían equivocado al sacarlas de un cajero). Toda una cabriola del Destino para que un servidor, aún dolorido por los roces de la vida, pudiera disfrutar de una lloriquera como Dios manda. Gracias a quien corresponda.
Tal vez esta entrada debería empezar con aquella letanía de ...sin pecado concebida... porque me voy a confesar. Si. Lo cierto es que no me queda más remedio. El otro día fui a la capital y dediqué todo mi tiempo en ella a buscar libros y discos en una tienda con siglas innombrables. Y en ese momento me dí cuenta, más que en otros lugares, que tengo un vicio, o algo así. Estaba paseando por entre los pasillos de los libros de bolsillo y de ensayo cuando pasé, sin querer, lo juro, por delante del mostrador donde se atienden consultan y se reciben los pedidos. Entonces, como si jna fuerza de la Naturleza penetrara en mí, me quedé parado mirando las grandes cajas verdes de libros recien llegados esperando a que alguien los cogiera y los colocara en su lugar concreto. Y fue entonces cuando pensé: Quién fuera dependiente para poder organizar todos esos libros. De verdad tuve envidia de los encargados de la sección y me di cuenta, también, de que ME ENCANTA TENER UN LIBRO EN LAS MANOS. Es algo que no puedo evitar. Disfruto con las ediciones, con las páginas, con las portadas, su peso, su olor... Puede que asuste pero es la verdad, soy un fetichista de los libros. Desde luego que el contenido es importante pero la forma en este caso es fundamental para mí. Por eso he ordenado dos veces la librería de mi casa natal. Me encanta volver a ver esos libros que me han acompañado durante mi vida, como esos viejos amigos que se reencuentran después de cierto tiempo. En fin, que me puedo pasar horas y horas en una librería mirando, cogiendo libros y luego comprando alguno de ellos para convertirlos en una parte de mí. Saludos fetichistas. Jöel.